Jan 23 2011

Nikita Chama Boom. Un nuevo cortometraje de Juan Padrón que coquetea con la Revolución Cubana

Published by

Por Miguel Vidal y Mª Ángeles López

Universitat Politècnica de València

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DOI: http://dx.doi.org/10.4995/caa.2011.840

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Desde 1959, la serie de acontecimientos que sucedieron al triunfo de la Revolución Cubana, las primeras reformas socialistas, la declaración de las principales leyes, y la propia derrota de la invasión norteamericana a la isla –el 17 de abril de 1961 por Playa Girón–, crisparon los nervios de la camarilla norteamericana a cargo de su presidente John F. Kennedy. Todo ello acrecentó el peligro de una nueva invasión norteamericana a la isla de Cuba. Ante tantas amenazas y hechos cometidos, el gobierno cubano decide tomar cartas en el asunto y reforzar seriamente la defensa del país, instalando conjuntamente con la URSS cohetes de alcance intermedio con ojivas nucleares, algunas unidades terrestres, de aviación y defensa antiaérea, encargadas de brindar cobertura ante la inminente agresión norteamericana.

Los servicios de inteligencia del gobierno de Norteamérica no tardaron en detectar la presencia de las bases de misiles, violando el espacio aéreo cubano con aviones espías. A partir de entonces se desata en 1962 la famosa Crisis de Octubre, decretándose el bloqueo naval y económico contra la isla, tratando de detener cualquier maniobra en la entrada de armas al pequeño país. Cuba es rodeada por barcos y aviones de guerra de la armada norteamericana. El gobierno revolucionario en la isla se declara en orden de combate, movilizando al pueblo en armas, garantizando la defensa de la patria, y defendiendo a cualquier coste las conquistas alcanzadas.

Este es el crucial momento de la historia cubana que ha escogido el prestigioso realizador de cine de animación Juan Padrón para desarrollar su último cortometraje, Nikita Chama Boom. Este filme acaba de ser presentado en el 32º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en La Habana, y de recibir el Premio Especial del jurado en este certamen cinematográfico.

El realizador cubano Juan Padrón.

Nikita Chama Boom es una alusión directa a la idiosincrasia cubana, un toque a la distinción de un pueblo inteligente, alegre y capaz de sacar el mejor partido a cada situación. Nikita Jrushchov fue un político de la antigua Unión Soviética y autor de la conocida Crisis de los Misiles. Una vez más, cubanas y cubanos se situaron a la altura de sus tradiciones de lucha: la disposición combativa del pueblo marcó límites insuperables. No obstante, en el poco tiempo que les quedó libre, también dejaron bien claro al mundo sus verdaderas posibilidades amorosas y de perpetuación de la especie humana. La tasa de natalidad del año 1963 en Cuba, un año más tarde de la Crisis de Octubre, estalló por encima de los marcadores reconocidos hasta entonces, con un índice elevadísimo de niños nacidos. Un “BOOM” de “CHAMAS”, procreados en medio de una situación política trascendental, pero aprovechando hasta el último minuto de gloria; “Caballero… se acaba el mundo” y como se dice en esta isla… “a mí, que me quiten lo bailao”.

En los Estudios de Animación del ICAIC, situados en la Habana, productora por excelencia del cine de animación cubano, fundados en 1960, cada etapa política vivida por el país se ha convertido en tema para algún cortometraje. Buscando en sus propios comienzos, filmes como Remember Girón (1961) o El tiburón y las sardinas (1962) de Jesús de Armas, reflejan todas las discordias y avatares de la sociedad cubana contra el imperialismo yanqui. El propio realizador, Juan Padrón, es el creador del personaje Elpidio Valdés: un héroe mambí, fiel a sus principios y a su cubanía, y legítimo representante de la valentía y el honor del cubano en las guerras independentistas contra España.

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Abordamos a Juan Padrón en una de las oficinas de los estudios cubanos, para conseguir algunas palabras con relación a su último cortometraje, no sin antes echar una ojeada al ambiente de trabajo y apreciar que el estudio cubano ostenta verdaderos cambios cualitativos, que justifican una elevada producción de cortometrajes y la especialización y  el desarrollo de los jóvenes directores y realizadores.

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–         Hola Juan; hablamos un poco de tu último cortometraje. ¿Qué antecedentes tuvo el guión de Nikita Chama Boom?

Juan Padrón: Pues… creo que los cortos que se hicieron sobre los preparativos y la invasión de Bahía de Cochinos de 1961, (El gusano, Remember Girón, etc., con diseños de Carruana, Tulio Raggi y Enrique Nicanor). Ese tipo de corto político luego se hizo para el Noticiero ICAIC o como parte de documentales; y todos en blanco y negro. Yo leí que hubo un boom de niños en 1963, justo después de la Crisis de Octubre de 1962 y me propuse contar esto. De cómo los cubanos se dedicaron a fabricar más “cubanitos” en medio de la inminente guerra atómica.

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–         El humor y lo genuino de la personalidad cubana vuelven a jugar un papel fundamental en la trama de tu filme. ¿Qué aportan estás particularidades a tus películas?

JP: No sé… como soy cubano, no tengo otra manera de enfrentar un guión. Pero tengo una teoría sobre el humor cubano, que comparte conmigo Virulo –actor y comediante cubano– y es que éste va más bien al “choteo” y a la burla que a construir un propio chiste. El humor cubano es más costumbrista; y a veces es de un código tan cerrado que los demás no lo entienden. Véase la famosa lista de las 30 cosas que hay que saber para ser cubano. Muchos productores se quejan de que los cubanos sólo escriben sobre Cuba. Hay que estar atento a eso.

Fotogramas de Nikita Chama Boom (Juan Padrón, 2010).

–         Utilizas otras técnicas de animación en tu nueva producción, Flash. ¿Aportó algo nuevo el uso de esta técnica en la realización, o de alguna manera prefieres la animación 2D tradicional?

JP: Nada, me quedo con el Flash. Trabajé muy rápido. Hacer antes un animado, era una cosa de sufrimiento, de desgaste personal. Ahora, con la computación es más humano.

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–         Para el cubano de los sesenta, ¿la llamada Guerra Fría representó una verdadera amenaza mundial o un acto más del circo montado entre grandes potencias mundiales como EEUU y la URSS? ¿Cómo lo ves tú después de 50 años aproximadamente?

JP: Nada de circo. Se podía haber ido todo al tragante. Nikita Jrushov nos vendió la idea de que si había cohetes nucleares aquí en Cuba, los “americans” no se atreverían a invadirnos otra vez. Y en vez de declararlo al mundo, como quería Cuba, los trajeron en el mayor secreto.

Y oh, qué mala suerte: los descubrió un avión espía. Y si ves las fotos de los “americans”, donde están los cohetes, dan risa. Resulta que a los maestros del camuflaje –que los soviéticos llamaban maskiróvka– se les ve una batería entera. No, es que el avión espía vio un tobillo y, oh… eso quiere decir que del tobillo hacia arriba hay una pierna y luego, por aquí debe estar… la cintura de la señora. No, señor. Se veía la señora entera. Mi opinión es que los soviéticos desenmascararon a propósito la batería para que los “americans” la vieran. “Mira lo que tenemos aquí pa’ ti, tavárich”. Y se formó la cosa. Nikita logró que sus adversarios quitaran las bases nucleares de Turquía e Italia… y a nosotros nos dejó colgados de la brocha. Salió una conguita que decía: Nikita, mariquita, lo que se da no se quita.

 

Fotogramas de Nikita Chama Boom.

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Con el propio Juan Padrón comentamos sobre el trabajo que se está desarrollando en los estudios cubanos, donde actualmente se aborda la animación digital con Flash. De esta manera, los tiempos de producción son mucho más cortos y el estudio puede llevar varios proyectos a la vez. Existe un gran grupo de jóvenes artistas instruidos en el uso de Flash, para realizar toda esta producción. Con anterioridad, todas las películas se realizaban con animación tradicional, pero ahora solamente algunas continúan realizándose con dibujo directamente en papel. Otra línea que se desarrolla y ocupa buenos espacios en los estudios de la Habana es la “stop motion”. Existen muy buenos talleres de trabajo con relación a esta técnica tan artesanal, que desarrollan otro nutrido grupo de jóvenes realizadores en los estudios, obteniendo muy buenos resultados con muñecos y con la plastilina. Un verdadero lugar en esta nueva etapa lo ocupa el cortometraje cubano 20 Años (2010), dirigido por Bárbaro Joel Ortiz y premiado ya en varias ocasiones, en Cuba y en el exterior, además de exhibirse en el pasado Festival de Annecy.

Pero algo que resulta bastante interesante para los estudios cubanos, es la entrada a lo grande en el cine de animación 3D. Este paso adelante, que ya venía planificándose desde hace casi una década, se está llevando a cabo con el largometraje Meñique, dirigido por Ernesto Padrón, director de los mismos estudios. En relación a ello hablamos con Juan:

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–         Sabemos que en estos momentos está en producción en los Estudios de Animación del ICAIC el largometraje en 3D Meñique, por lo que pudimos apreciar que la calidad del modelado, fondos y algo de animación, es destacable. ¿Qué puedes comentarnos sobre la producción y desarrollo del filme en La Habana?

JP: Pinta muy bien. Tiene una calidad plástica impresionante. Cuando esté más adelantado, en la animación, os comento más. Pero creo que será un hito en la historia de nuestra Animación.

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Juan prefiere no argumentar más sobre el primer largometraje cubano en 3D. Mejor así, pues ahora se encuentra en la fase de producción más importante, la animación, y no dejan de presentarse pequeños problemas e inconvenientes con la tecnología y los ordenadores, aunque cada fragmento de los pequeños “trailers” del filme apreciados nos auguran un resultado final maravilloso.

Dejamos a Juan, tras este agradable y enriquecedor tiempo que nos ha brindado entre reunión y reunión. Nos despedimos con un fuerte abrazo de este gran amigo, que ya va con nuevas ideas en la cabeza para su próxima aventura en Flash. Nos quedamos una vez más con la buena teoría de que el amor todo lo resuelve, y que hay que aprovechar para amar hasta el momento más inverosímil de nuestras vidas. Hoy, gracias a esta buena intuición, en Cuba hay un montón de cubanitos cuarentones, que gozan de vivir la vida.

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Miguel Vidal Ortega es Licenciado por la Universidad de la Habana, y Doctor en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia.

Actualmente es Profesor Contratado Doctor del Departamento de Dibujo, de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia.

Ha sido animador y director cinematográfico en los Estudios de Películas de Animación del ICAIC, La Habana, Cuba. Ha trabajado como animador en 117 filmes de animación, y en varios spots publicitarios y cabeceras para UNICEX y otros encargos institucionales. Ha participado en festivales, congresos y varias exposiciones colectivas.

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M. Ángeles López Izquierdo. Tras Licenciarse en Bellas Artes obtiene una beca FPI del Ministerio de Educación y Cultura para continuar sus estudios en Tercer Ciclo, finalizando este período con la defensa de la Tesis Doctoral: El grabado animado experimental: Nuevas posibilidades de creación técnica y simulación estética. Profesora del Departamento de Dibujo de la Universidad Politécnica de Valencia, compagina la docencia con la investigación tanto personal como con el grupo al que pertenece: Grupo de Animación: Arte e Industria. A lo largo de su trayectoria como grabadora, el tema de la ciudad ha sido un referente constante, con el que en la actualidad continúa investigando y experimentando.

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© Del texto: Miguel Vidal Ortega y M. Ángeles López Izquierdo

© De las imágenes: Juan Padrón, ICAIC

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