Feb 06 2012

Deseos de silbar. Un recorrido por la Mostra Animac – Lleida

Published by

Isabel Herguera

Arteleku, San Sebastián

 

DOI: http://dx.doi.org/10.4995/caa.2012.1049

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Llegué a Animac – Mostra Internacional de Cinema d’Animació de Cataluña,  el 15 de febrero del año 2002 como invitada a presentar  una selección de cortometrajes de  Calarts – California Institute of the Arts,  escuela de animación donde yo había estudiado.
Un tiempo más tarde la Paeria de Lleida  me ofreció dirigir la Mostra. El encargo consistía en mostrar y promover el cine de animación, especialmente aquel relacionado con las Bellas Artes. Heredé de mi predecesora en el cargo, Carolina López, un equipo de producción: Decapacap primero, más tarde Luvania, con experiencia y sobre todo con entusiasmo y entrega; así como una estructura de programa que ha servido de base hasta hoy en día. Carles Porta, diseñador gráfico, había definido gráficamente la marca  de Animac, por lo que la Mostra era conocida nacional e internacionalmente. Mi experiencia en la práctica artística y en la producción de animación fue mi aportación al equipo de trabajo.

Exposición de cuadernos de animadores en el Animac 2010, con imágenes del corto de Bastien Dubois Madagascar: Carnet de voyage (2009). Fotografías de Miquel Guillem.

 

La animación es proclive a exaltar el virtuosismo técnico en detrimento de los contenidos. Centrada en sí misma, esta disciplina se aleja de la intención  experimental y artística de sus pioneros. Jules Engel, uno de los fundadores de los estudios UPA y profesor en Calarts, insistía en buscar inspiración y soluciones a los problemas de narración, movimiento o composición, en el teatro, el ballet, el arte contemporáneo, e incluso en la coreografía que dibujan los jugadores en un partido de fútbol. Consideraba fundamental incorporar recursos de otras artes para agilizar y enriquecer el lenguaje del cine.

 

Animac dedica sus sesiones matinales al cine de animación para niños más exquisito.Cada año hay programas dedicados a un país invitado: en 2011 fue China.

 

La mejor manera de abordar Animac era aplicando la sugerencia de Jules Engel: estimular el conocimiento  del medio a través de las diversas formas del arte, evitando sofocar el evento con sesiones exclusivamente de animación, para hacer hincapié en la contemporaneidad del medio y en su relación con otras formas artísticas.
William Kentdrige fue el primero en responder a nuestra propuesta, en la edición de 2003, enviándonos inmediatamente una caja con todas sus películas en 16mm. Este gesto de confianza nos dio el coraje como para continuar por este camino, inventando historias y formas que sedujeran al público.
Ya que no existía una sección competitiva, había que concebir y estructurar el programa en torno a un tema. Animac 2004 giró pues en torno al teatro; años más tarde escuché una maravillosa frase en la radio que se convirtió en el lema de Animac 2008: “Un  hombre feliz es un bien público”. En Animac 2010, y dada la presencia de los hermanos Quay, decidimos dedicarlo a la literatura.

 

Artistas invitados al Animac 2011: los hermanos Stephen y Timothy Quay, y Maureen Selwood. Fotografías de Miquel Guillem.

 

Animac debía ser era un espacio de encuentro distendido y cálido para que la relación entre la gente de distintos ámbitos y procedencias se pudiera  dar de una forma natural, cercana y sin artificios; donde se hablara de cine, arte, música o danza, y surgieran colaboraciones y amistades. Se trataba de estimular la curiosidad por la cultura a partir de la experiencia humana. El interés por las secciones dedicadas al los trabajos en construcción creció, y decidimos dedicar más tiempo a charlar con los autores, y a mostrar los procedimientos y procesos de una producción de animación.
Conforme se acercaban las fechas de cada Animac, el nerviosismo del equipo se hacía más palpable. Durante un año habíamos practicado con el rigor con que un pianista estudia su repertorio, aprendiendo bien la partitura para  evitar  equivocarse. Ese miedo al error, compartido entre el público y el intérprete, es fundamental para que el espectáculo se sienta vivo.

 

Sesión de “mentorship” u orientación a jóvenes animadores para que lleven a cabo sus proyectos, donde reciben asesoramiento de los artistas invitados a la Mostra.

 

En 2009 Judas Arrieta conquistó la plaza de San Joan de Lleida, y con su característica generosidad cortó en trozos el mural que había pintado durante aquel Animac, sorteándolo entre la gente. En otras ocasiones, Cucinema convocó a la ciudadanía a compartir un rato cocinando y haciendo películas; Alex Mendizábal encerró al público en una cámara a oscuras para sentir la piel erizarse en el vacío; Raimo Benedeti y Xabier Erkizia convencieron a los participantes a que se revolcaran en el suelo, mientras la “trakitana” grababa sus movimientos. Gul Ramani subió al escenario y  mostró  el delicado margen que existe entre la locura y la genialidad. La fragilidad que provoca en el espectador el sentimiento de estar formando parte de algo que sucede y cobra vida ante nuestros ojos  fue conquistando y ampliando la red de colaboradores y amigos que cumplían con su cita anual en Animac.

 

Izquierda: el animador británico Phil Mulloy. A la derecha, Guillermo Carsí –creador de Pocoyo– y Alfred Siesma, cabeza de Luvania, equipo gestor del festival.

 

Recuerdo la tarde que llegué a Animac en febrero de 2002. Me encontraba algo inquieta y pensé que el dibujo me ayudaría a concentrarme: busqué unas plumillas que siempre llevo en el equipaje y, al no encontrarlas, utilicé las esquinas de unas tarjetas de visita para dibujar. La cartulina en contacto con la tinta se reblandecía rápidamente y los dibujos salían a su manera, extraños y raros. Aquellos garabatos eran reflejo del instante de soledad e incertidumbre que sentía en ese momento. Bajé a cenar al restaurante del hotel y me encontré con Phil Mulloy y Vera Neubauer, dos iconos del cine independiente europeo, cuya sencillez y clarividencia me animaron.
A falta de plumillas usé la esquina de una tarjeta para contar que tenía miedo, ese mismo miedo que impidió a  Bruce Pickford subir a un avión en el último momento para ir a Lleida, cancelando su larga y esperada cita con Animac 2011. A consecuencia de ello, Phil Mulloy nos regaló una clase magistral en torno al cine. En ella habló de la responsabilidad que tiene el artista de hacer siempre lo que considera correcto.
Este fue mi último Animac; creo que Phil Mulloy, sin saberlo en aquel momento, volvió tenderme la mano. Desde hacía un tiempo deseaba dedicarme más a mi trabajo personal, y éste era un buen momento para darme a mí misma esa oportunidad. Gracias al apoyo incondicional del equipo de Animac, he podido desarrollar una labor que me ha estimulado tanto humana como artísticamente. Con ellos he aprendido sobre mis limitaciones, así como sobre la importancia del trabajo en equipo cuya confianza está basada en el respeto y la honestidad.
Animac continúa su trayectoria y estoy segura que seguirá provocando nuestra mente, nuestra forma de entender el orden de las cosas, asumiendo riesgos, dándonos el cobijo y las razones para que hagamos aquello de lo que no nos atrevemos a hablar. Como dice Emile Cioran en una de las entrevistas reunidas en Conversaciones, “lo verdaderamente extraordinario es que, cada vez que he acabado de escribir, siento deseos de ponerme a silbar”.

 

Retrato de familia del Animac 2011.

 

Isabel Herguera, licenciada en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (1985). Prosigue sus estudios en la Academia de Artes de Düsseldorf (1985-90) como alumna de Nam June Paik y más tarde en el California Institute of the Arts, en Los Angeles (1990-93), donde posteriormente trabaja en distintos estudios de animación. Desde 2005 coordina el curso de animación experimental en N.I.D. – National Institute of Design en Ahmedabad, India; allí se escapa siempre que puede a dibujar en cuadernos viejos, sobre todo en estaciones de tren y paradas de autobús. Dirigió Animac de 2003 a 2011.

E-mail: isaherguera@terra.es

 

© Del texto: Isabel Herguera
© De las imágenes: Animac 2011, Carlos Cazurro Burgos

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