Ene 21 2011

Vicenta, un cortometraje de Sam

Published by

por  María Lorenzo  y  Miquel Guillem

Universitat Politècnica de València

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DOI: http://dx.doi.org/10.4995/caa.2011.837

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La animación española en stop-motion tiene razones para estar de enhorabuena. Cada año se realizan más películas con esta técnica, y su calidad poco tiene que envidiar a los trabajos de la factoría inglesa Aardman u otros representantes del género, como el galés Barry Purves, o el americano Will Vinton, máxime si consideramos que están realizados con medios algo más que domésticos. En España, algunos de sus representantes actuales más notables son el tándem Anna Solanas-Marc Ribas (Les bessones del carrer de Ponent, 2010), la pareja formada por Virginia Curiá y Tomás Conde (El soldadito de plomo, 2008), el veterano Pablo Llorens (El ultimátum evolutivo, 2010), y desde luego, Samuel Ortí, Sam, que desde 2003, con el estreno de su cortometraje Encarna, no ha dejado de ofrecer películas de una extraordinario relieve narrativo, técnico, y sobre todo, caracterizadas por la voluntad de hacer reír a carcajada limpia.

Vicenta (2010), “la primera película de Re-Animación en Stop Motion”, tal como se anuncia, es la última creación de Sam realizada desde la valenciana Conflictivos Productions, que desde su estreno internacional en el festival CICDAF de China, el pasado agosto, no ha dejado de acumular premios: Premio del Jurado en CICDAF, Mención del Jurado en el Festival de Sitges, II Premio del Festival de Animación de Córdoba – Animacor, Premio del Público en Cinanima (Portugal), etc. La película, de 22 minutos de duración, es la tercera de una exitosa saga de mediometrajes con la que Sam rinde tributo al cine clásico de terror, a través de la expresividad de la plastilina: El ataque de los Kriters asesinos (2007) fue nominada al Goya al Mejor Corto de Animación; asimismo, The Werepig (2008) hace un guiño a la leyenda del hombre-lobo y a La matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974). Por su parte, Vicenta rinde explícito homenaje, en forma de sainete castizo, a la mítica Frankenstein (James Whale, 1931), así como a Re-Animator (Stuart Gordon, 1985), aunque también se puede apreciar cierta melancolía por el Tim Burton de los primeros años (Frankenweenie, 1984).

El realizador valenciano Sam, y la heroína Vicenta dispuesta a resucitar a Alfredo.

En este contexto cruzado de comedia y terror, la película cuenta las desventuras de Vicenta, una mujer entrada en años, a quien la vida no sonríe: su marido, Alfredo, ganador de la lotería hace décadas, es tan roñoso que no ha gastado un céntimo del premio, ni ha querido contar a su sufrida esposa dónde oculta el dinero. Mientras, Carmen, una voluptuosa ladrona, se instala en el piso de al lado con el fin de seducir a Alfredo y hacerse con el botín. Todo se complica cuando Alfredo muere inesperadamente, y su viuda no tiene mejor idea que resucitarlo para preguntarle dónde guardaba su fortuna. Afortunadamente, Vicenta contará con la ayuda de su sobrino Vicente, un chico especial, pero bueno y valeroso, que hará las veces de Igor en esta delirante aventura.

“Que mis películas sean de animación es un accidente”

Una de las características que más destacan en la filmografía de Sam es la eficacia cinematográfica de la narración, llena de ideas ingeniosas, rimas visuales entre las escenas, ganchos de sonido, medios muy sofisticados que mantienen en todo momento la atención del espectador. Y es que Sam se introdujo en la animación por casualidad, ya que su primera vocación fue el cine de acción real. Como nos dice él, “la animación, para mí, era un efecto especial”. Así, se inició en el cine mediante un cursillo de verano ofrecido por la Escuela Valenciana de Doblaje, en los años 90, mientras que su decantación posterior por la animación vino marcada por su atracción, evidente en todas sus películas, por lo fantástico y monstruoso, así como por el cine de Ray Harryhausen. Pablo Llorens jugó también un papel esencial en este cambio, no sólo porque su cortometraje Caracol, Col, Col (1995) le descubrió a Sam que la animación era una forma seria de narración, sino también porque fue en su estudio, durante la producción de la serie Doc Frankie, donde Sam comenzó a trabajar profesionalmente en el medio, al mismo tiempo que estudiaba animación en la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Carmen, la peligrosa seductora de la cinta.

Más adelante, Sam trabajó en la campaña de spots sobre el euro Los García (2001-02), y también fue animador en Aardman para la serie Creature Comforts America (2007). Pero más importante para él fue la creación del sello Conflictivos Productions, junto con Pablo Pellicer, José Atienza (Ati), Rubén “Máster” Casaña, y Frank J.S.C., que se convertiría en una verdadera fábrica de cortometrajes durante la última década: Hermético (Sam, 2004), Semántica (Ati, 2005), etc. Finalmente, la exposición Un mundo en miniatura que tuvo lugar durante la XX Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián (2009), con decorados y personajes procedentes de sus películas, consagraba a Sam como un realizador sólido y prometedor en el panorama de la animación española y europea.

“Con este corto, he vuelto a reencontrarme conmigo mismo”

Vicenta ha sido, hasta ahora, la más ambiciosa producción de Sam, que ha venido avalada por el Premio Canal Plus “Proyecto Corto” de San Sebastián, en 2008. La película cuenta con un reparto estelar de doblaje, destacando Santiago Segura en el papel del desvergonzado Alfredo, y Esperanza Elipe –conocida por su papel de Marimar en Camera café– en el rol de la desdichada Vicenta. La película requirió dos años de trabajo, con una extensa labor de preproducción, donde Sam revisó todas las películas sobre Frankenstein a fin de localizar sus aspectos más importantes a nivel visual. En la construcción de los escenarios para Vicenta destaca su gusto personal por el cine de una pareja de realizadores franceses, Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet (Delicatessen, 1991): sus películas no son de ciencia-ficción, pero pueden considerarse fantásticas por muchos motivos. Para Sam, este proyecto ha sido tan personal que incluso ha compuesto él mismo su banda sonora. A su vez, para crear a los personajes ha recurrido a seres conocidos por él, como en el caso del inefable Alfredo, verdadero villano del film, que está inspirado, irónicamente, en uno de sus profesores de EGB.

El rodaje de una película de stop-motion es siempre un proceso arduo, que en este caso se llevó casi un año de trabajo y atravesó algunos momentos dramáticos; pero uno de las vivencias más memorables que recuerda su director fue cuando todo el equipo de producción viajó a San Sebastián a mitad del rodaje. En el equipo de producción destacan, junto a Sam, David Caballer como animador, Diego Soriano como director artístico, Flora Cuevas como jefa de vestuario, y Remi Hueso en postproducción. Además, en la realización de decorados y atrezzo han colaborado los siguientes alumnos del Título Propio en Animación de la UPV (curso 2008-09, dedicado a la stop-motion): Mamen Barrafón, Sandra Cumplido, Eva Sempere, Sergio Artal, Alejandro González y Victoria Carrascosa. Después de haber realizado Kriters y Werepig, Sam confiesa que con esta última película ha vuelto a reencontrarse consigo mismo, y el resultado es como para estar satisfecho: como ha demostrado su nominación para los premios Goya 2011, Vicenta no ha dejado indiferente a nadie.

Alfredo fuera de control (izqda.), y el cándido Vicente con sus patines (dcha.)

Si quieres saber más sobre stop-motion y animación con plastilina, no dejes de buscar el libro Conflictivos Productions. Un mundo en miniatura (2010), que contiene toda la información importante sobre la realización de sus películas. También puedes visitar www.conflictivos.com y http://conflictivosproductions.blogspot.com/

María Lorenzo Hernández es doctora en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, donde es profesora de dibujo y animación. Ha dirigido y animado los cortometrajes Retrato de D. (2004) y La flor carnívora (2009). Ha presentado ponencias en foros y congresos sobre animación (Reino Unido, EEUU, Argentina). También ha publicado artículos en el Magazine Animac (Lleida), en las revistas internacionales Animation Studies, y Animation. An Interdisciplinary Journal, y colabora regularmente con la revista divulgativa Animation Reporter (India). En 2010 figuró en el libro Creators & Creatures, publicado con motivo del 50ª aniversario del festival de animación de Annecy (Francia).

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Miquel Àngel Guillem Romeu es doctor en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. Imparte docencia en la Facultad de Bellas Artes como profesor de las asignaturas de Animación del Departamento de Dibujo.

Aprende Animación en los estudios del ICAIC de la Habana con Paco Prats y Aramís Acosta; también con Ferenc Cakó, Priit Pärn, Miguel Vidal, Juan Padrón, Raimund Krumme, Isabel Herguera, Michael Dudok de Wit y Gil Alkabetz entre otros, que han impartido su docencia en conferencias y cursos de Formación de Postgrado en la UPV. Pertenece al Grupo de Investigación en Animación Arte e Industria, donde ha dirigido recientemente la cortinilla de la entrega de medallas de San Carlos 2010 y el videoclip Al Vent_2010 de Raimon.

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© Del texto: María Lorenzo Hernández y Miguel Ángel Guillem Romeu

© De las imágenes: Sam

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